Romance anónimo

5 noviembre 2010

Mis arreos son las armas

mi descanso el pelear,

mi cama los duras peñas,

mi dormir siempre velar;

las manidas son oscuras

los caminos por usar,

así ando de sierra en sierra

por orillas de la mar,

a probar si en mi ventura

hay lugar donde avadar;

pero por vos, mi Señora,

todo se ha de comportar.

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