La Edad Dorada

5 noviembre 2010

 

 

Francisco de Quevedo

 

Si hija de mi amor

 

Si hija de mi amor mi muerte fuese,

¡qué parto tan dichoso que sería

el de mi amor contra la vida mía!

¡Qué gloria, que el morir de amar naciese!

 

Llevara yo en el alma adonde fuese

el fuego en que me abraso, y guardaría

su llama fiel con la ceniza fría

en el mismo sepulcro en que durmiese.

 

De esotra parte de la muerte dura,

vivirán en mi sobra mis cuidados,

y más allá del Lethe mi memoria.

 

Triunfará del olvido tu hermosura

mi pura fe y ardiente, de los hados;

y el no ser, por amar, será mi gloria.

 

 

 

Amor constante más allá de la muerte

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra, que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso linsojera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria en donde ardía;
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa;

Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido.
Polvo serán, mas polvo enamorado.

 

 

Definiendo el amor

 

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida, que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido, que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo,
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es tu abismo:
mirad cuál amistad tendrá con nada,
el que en todo es contrario de sí mismo.

 

 

Pedro Calderón de la Barca

 

(Este es el soliloquio más famoso del drama español;

ocurre al final del primer acto, cuando Segismundo

piensa en la vida y en su suerte.)

 

 

Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe,

y en cenizas le convierte

la muerte, ¡desdicha fuerte!

¿Que hay quien intente reinar,

viendo que ha de despertar

en el sueño de la muerte?

 

Sueña el rico en su riqueza,

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza;

sueña el que a medrar empieza,

sueña el que afana y pretende,

sueña el que agravia y ofende,

y en el mundo, en conclusión,

todos sueñan lo que son,

aunque ninguno lo entiende.

 

Yo sueño que estoy aquí

destas prisiones cargado,

y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida?  Un frenesí.

¿Qué es la vida?  Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

 

 

 

Lope de Vega

 

Desmayarse

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso:

 

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso:

 

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño:

 

creer que el cielo en un infierno cabe;

dar la vida y el alma a un desengaño,

¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.

 

 

Luis de Góngora

 

La dulce boca

 

La dulce boca que a gustar convida

un humor entre perlas destilado,

y a no invidiar aquel licor sagrado

que a Júpiter ministra el garzón de Ida,

 

¡amantes! no toquéis si queréis vida:

porque entre un labio y otro colorado

Amor está de su veneno armado,

cual entre flor y flor sierpe escondida.

 

No os engañen las rosas que al Aurora

diréis que aljofaradas y olorosas

se le cayeron del purpúreo seno.

 

Manzanas son de Tántalo y no rosas,

que después huyen dél que incitan ahora

y sólo del Amor queda el veneno.

 

 

Mientras por competir

 

Mientras por competir con tu cabello,

oro bruñido al sol relumbra en vano;

mientras con menosprecio en medio el llano

mira tu blanca frente el lilio bello;

 

mientras a cada labio, por cogello.

siguen más ojos que al clavel temprano;

y mientras triunfa con desdén lozano

del luciente cristal tu gentil cuello:

 

goza cuello, cabello, labio y frente,

antes que lo que fue en tu edad dorada

oro, lilio, clavel, cristal luciente,

 

no sólo en plata o vïola troncada

se vuelva, mas tú y ello juntamente

en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: